Escribe: Claudia Zárate Castañeda

Conmemorando el Día Internacional de los Bosques Tropicales, el Colectivo Jóvenes Peruanos frente al Cambio Climático (JPCC) estuvo presente para compartir una charla con la Red Ambiental de Jóvenes Universitarios- RAJU, agrupación de estudiantes de la región de Arequipa.

Representando al colectivo, Claudia Zárate Castañeda, bachiller en ciencias forestales, realizó la charla Perú, país de bosques tropicales: desafíos ante el cambio climático, la cual tuvo como objetivos recalcar la importancia de la conservación y manejo sostenible de los bosques tropicales de nuestro país, establecer la relación entre ellos y el cambio climático, y finalmente, reflexionar acerca de oportunidades y alternativas de acción frente a los desafíos presentados.

El evento inició con una conversación sobre “El reino de los bosques”, en referencia a la riqueza y vasta superficie de bosques tropicales con la que cuenta el Perú: casi 60% de la superficie nacional está compuesta por bosques, y a nivel mundial ocupamos el cuarto lugar en superficie de bosques tropicales. Si bien los bosques amazónicos de selva baja son los más representativos, también contamos con bosques de selva alta (“Yungas”), bosques en las regiones andinas y en zona costera. El valor más grande de nuestros bosques se encuentra en los bienes y servicios ecosistémicos que nos provee, muchos de los cuales aún no han podido ser valorizados económicamente.

El sumidero de carbono es una de las funciones excepcionales que cumplen nuestros bosques, capturando en su estructura hasta 6.3 Giga toneladas (en selva baja) de las emisiones de Gases de Efecto Invernadero (GEI), generadas por diferentes procesos a nivel global, y liberadas a la atmósfera cada vez que se producen hechos de deforestación y degradación, contribuyendo así al cambio climático.

Precisamente, es el sector USCUSS (Uso del Suelo, Cambio de Uso del Suelo, Silvicultura), el generador de más del 50% de las emisiones nacionales año a año, convirtiéndose en el líder de las emisiones a nivel nacional, seguido por energía y agricultura. Este sector se caracteriza por contabilizar las emisiones generadas por la deforestación y degradación de los bosques, que ascienden a más de 150,000 hectáreas por año, y se ven intensificadas en regiones como Ucayali, Huánuco y Madre de Dios. Las causas son varias, van desde lo más arraigado en la débil institucionalidad que aún nos caracteriza como país, las políticas sin planificación territorial, hasta las prácticas locales movilizadas por factores sociales y económicos.

USCUSS considera las emisiones generadas por la conversión de una tierra para un uso distinto al original (ejemplos: cultivos agrícolas, pasturas para el ganado, minería, asentamientos humanos, entre otros); y por el cambio en la biomasa forestal debido a la extracción comercial de madera, leña e incendios forestales. Su condición dinámica también contabiliza la captura de emisiones por la instalación de plantaciones o el crecimiento de bosques secundarios, cuya tasa no se compara con la pérdida de cobertura.

Nuestros bosques también son vulnerables a los efectos del cambio climático, sobre todo por la población humana y especies que dependen de sus recursos. La sabanización de la Amazonía, intensificación de incendios y las amenazas a la seguridad hídrica y alimentaria, son algunos peligros identificados de una alta sensibilidad y baja capacidad de adaptación que pueden tener nuestros bosques y su población asociada.

Las instituciones competentes de nuestro país impulsan alternativas para enfrentar estos desafíos como las Contribuciones Nacionalmente Determinadas (NDC) de mitigación y adaptación para el sector bosques, como compromiso nacional en el marco del Acuerdo de París; el sistema de Áreas Naturales Protegidas a sus diferentes niveles de administración (nacional, regional y privado); las estrategias de aprovechamiento sostenible de recursos como el aguaje, taricayas y tara –solo para poner ejemplos-, que permiten poner el bosque en pie en valor y generar beneficios económicos para aliados locales; los proyectos REDD+ (Reducción de emisiones derivadas de la Deforestación y Degradación de los bosques), a modo de mecanismo de beneficios por resultados con involucramiento de actores locales; y el enfoque de Soluciones Basadas en la Naturaleza, que buscan en las funciones de los ecosistemas herramientas integrales para solucionar problemas como la seguridad hídrica y alimentaria.

La charla culminó con una reflexión de las acciones y actitudes que podemos adoptar como jóvenes para enfrentar los desafíos expuestos: cuestionarnos, investigar, promover el consumo responsable y tomar acción en iniciativas como las impulsadas por organizaciones ambientales juveniles, son excelentes ejemplos que además tienen el potencial de efecto multiplicador para inspirar a más personas en la contribución a la conservación de nuestro patrimonio natural tan preciado: los bosques tropicales.


Puedes ver la transmisión de la charla aquí:


Imagen de portada: Red Ambiental de Jóvenes Universitarios- RAJU

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