Escribe: Susan Manrique, integrante del Equipo de Incidencia Nacional (EIN) de JPCC.

El 2 de febrero de cada año conmemoramos el Día Internacional de los Humedales, un ecosistema clave para el Perú, al recordar la aprobación de la Convención sobre los Humedales en Ramsar (Irán) en 1971. Desde JPCC, queremos que más personas conozcan sobre estos espacios naturales, a fin de promover su conservación y reconocer los servicios ecosistémicos que nos proveen, así como su rol para hacer frente al cambio climático.

¿QUÉ SON LOS HUMEDALES?

Estos ecosistemas son definidos por el Ministerio del Ambiente (MINAM) como “extensiones o superficies cubiertas o saturadas de agua, bajo un régimen hídrico natural o artificial, permanentes o temporales, dulces, salobres o saladas, y que albergan comunidades biológicas características, que proveen servicios ecosistémicos”. Es decir, son espacios caracterizados por la presencia de agua y son habitados por especies capaces de sobrevivir en estas condiciones.

Esta definición permite incluir a ecosistemas con diferentes características y agruparlos de acuerdo con su ubicación en las tres regiones naturales del país. En la costa, encontramos a los manglares y los humedales costeros; en la zona altoandina, los bofedales (que reciben el agua de glaciares, lagos, agua subterránea o las lluvias); y, en la Amazonía, los humedales amazónicos, “chupaderas”. Según el MINAM (2010), los humedales amazónicos son los de mayor extensión, como los aguajales, que ofrecen beneficios ambientales y económicos para la población de las ciudades cercanas.

Aguajal en la Amazonía. Fuente: gob.pe

¿POR QUÉ SON IMPORTANTES?

Millones de personas en el mundo dependen de los humedales. Estos proveen una gran variedad de servicios ecosistémicos, como la provisión de alimento, agua para consumo humano directo o como un paisaje natural. Además, es hábitat de una gran diversidad de especies y contribuye a la regulación del clima y del agua, entre muchos otros beneficios. Uno de los atributos más importantes de los humedales que generan turba, es la capacidad de almacenar grandes cantidades de carbono (Draper et al., 2014; Cooper et al., 2015). 

Por ejemplo, los manglares proveen de recursos hidrobiológicos (peces, camarones) que son de importancia para el consumo y la economía local. Además, brindan servicios ecosistémicos de regulación morfosedimentaria y de la salinidad (Flores et al., 2013). En otras palabras, brindan protección contra tormentas, controlan la erosión y el nivel de sal en el agua, en beneficio de las especies que ahí viven. Los humedales costeros son el hábitat de aves residentes y migratorias (Barrio & Guillen, 2014), así como de especies vegetales (Aponte, 2017) que guardan una estrecha relación con las actividades humanas que se dan en la zona (Aponte & Ramírez, 2011). Igualmente, contribuyen a la economía local mediante el uso de junco, una planta silvestre muy presente en estos espacios, para la fabricación de artesanías (Aponte et al., 2014). 

Por otro lado, los bofedales albergan especies endémicas (únicas y particulares) del Perú, como el Zambullidor de Junín (Podiceps taczanowskii) y el Churrete de Vientre Blanco (Cinclodes palliatus). Adicionalmente, este ecosistema es vital para la economía pecuaria de las comunidades campesinas altoandinas, porque brindan agua y pastos para los ganados, especialmente en la puna seca (Maldonado, 2014). Por último, los bofedales están vinculados a la provisión de agua en cantidad y calidad en la cuenca, y almacenan carbono en suelos profundos (Cooper et al., 2015).

Izquierda: Churrete de Viente Blanco (Fuente: Peru birds); Derecha: Zambullidor de Junín (Fuente: ebirds)

Para finalizar, los humedales amazónicos proveen a la población de recursos para su subsistencia como peces, madera y otros. Asimismo, son de gran importancia para la economía local, principalmente por el consumo y comercio del fruto del aguaje (Mauritia flexuosa) (MINAM, 2015). Los arroyos asociados a aguajales constituyen una fuente de agua relativamente limpia y brindan servicios de regulación, como el control de inundaciones, captura de sedimentos y ciclaje de nutrientes (Householder et al., 2013). Además, es hábitat de innumerables especies y el hogar de comunidades nativas.

¿CÓMO SE VEN AMENAZADOS? 

Diferentes factores provocan la degradación de estos ecosistemas, en el Perú y a nivel mundial. La débil institucionalidad del Estado para garantizar su protección y una incierta gobernanza en la gestión de los humedales se encuentran entre éstos. La gestión de los humedales involucra a numerosas entidades del Estado en los tres niveles de gobierno: nacional, regional y local (MINAM, 2015). Además, al estar tan ligados a actividades productivas, se han generado casos de sobreexplotación de su recursos, como la extracción extensiva de recursos hidrobiológicos sin considerar sus ciclos de reproducción (Hidalgo, 2007) y el sobrepastoreo de bofedales andinos (Maldonado, 2015).

Los humedales costeros son impactados por diferentes causas de origen humano, como la construcción de infraestructura urbana (OM N°044-2010-MPC), el establecimiento de zonas agrícolas y ganaderas sin un orden y control (Aponte & Ramírez, 2011), e incendios (Aponte et al., 2015). Recientemente, tenemos el caso de los humedales de Ventanilla, donde se ha modificado la zonificación a “industria liviana” de un terreno ubicado en la zona de amortiguación del Área de Conservación Regional Humedales de Ventanilla. Esto afecta a las aves residentes y migratorias que buscan refugio en estos ecosistemas.

En los Andes, la construcción y funcionamiento de infraestructura vial, hidroeléctrica e hidráulica también ha ocasionado impactos sobre estos ecosistemas. Las carreteras pueden cortar el flujo de agua desde la ladera hacia los bofedales ubicados en las partes bajas; la operación inadecuada de los canales genera desbordes y contaminación por el arrastre de sedimentos. Además, las actividades extractivas legales, como la minería; e ilegales, como la extracción de turba (arrancar bloques enteros de cobertura vegetal y suelo de alto contenido de materia orgánica para ser secado, mezclado y vendido a viveros para la jardinería) impactan fuertemente en estos ecosistemas (Valencia, 2019; Maldonado, 2015).

En el caso de los humedales amazónicos, el mal manejo del aprovechamiento del fruto del aguaje (M. flexuosa) reduce drásticamente el valor económico de los aguajales y hace que sus frutos sean más escasos. El aprovechamiento se suele realizar con métodos destructivos (tala) y tiene un efecto sobre la proporción del sexo de las palmeras, lo que provoca la disminución significativa de individuos adultos femeninos y ocasiona la perdida de variabilidad genérica y degradación del ecosistema. (Freitas, 2012). A ello se le añade el crecimiento de la minería aurífera en los últimos años y la actividad agropecuaria a gran escala (Householder et al., 2013).

¿QUÉ PODEMOS HACER?

Las juventudes han sido claves para luchar contra los intentos de urbanización de los humedales costeros de Ventanilla y Quilcay el año pasado. Han reclamado, movilizado a la gente en redes sociales y buscado apoyo de autoridades, y lo continúan haciendo hasta hoy. Se han enfrentado a grandes empresas e incluso al Estado para evitar que los intereses de algunos se pongan sobre el bienestar de todos los peruanos. Las juventudes han demostrado ser un aliado estratégico y es algo que se debe reconocer en el futuro al momento de diseñar estrategias para la conservación de estos ecosistemas, más allá de actividades de limpieza y charlas.

Humedales de Ventanilla. (Fuente: IPAMA)

Aún tenemos mucho por hacer. Si bien contamos con una Estrategia Nacional de Humedales, aún no se cuenta con una definición oficial de la turba o las turberas, tampoco se cuenta con una normativa que restrinja su extracción en los Andes y la RM N°219-2020-MINAM, que publica el proyecto de “Disposiciones generales para la gestión multisectorial y descentralizada de los humedales”, no menciona a los páramos ni jalcas, donde se sabe que existen turberas (Hribljan et al., 2016; Cooper et al., 2010), y prohíbe la extracción de turba sin autorización de la autoridad competente, cuando esta actividad debería ser absolutamente restringida y fuertemente sancionada. 

Por otro lado, se ha estimado que las turberas de la cuenca del Pastaza-Marañón cuentan con 3,14 Gt C almacenado en el suelo y la vegetación (Draper et al. 2014) que equivalen a 90 años de emisiones antropogénicas del Perú (López et al., 2019). La conservación de estas turberas debería ser prioridad en mitigación, pero sigue teniendo problemas de degradación por mal manejo desde hace más de 25 años (Freitas, 2012). Las comunidades nativas que viven en esas zonas necesitan realizar sus actividades económicas. Es ahí donde el Estado tiene que intervenir con planes de manejo con métodos no destructivos y ejecutar proyectos de inversión pública en la tipología de “Apoyo al uso sostenible de la biodiversidad” en aguajales.



Es difícil cuidar algo que no se conoce o se considera propio. Por ese motivo, a inicios de marzo, publicaremos un policy brief sobre este tema, que profundiza en la problemática de los humedales y turberas del Perú, a través de experiencias en campo y el análisis de la normativa, resaltando lo ocurrido durante el 2020. Esto con el objetivo de difundir lo que está ocurriendo en nuestro territorio e identificar obstáculos y necesidad para una gestión y protección adecuada de estos ecosistemas, con enfoque en las diferencias existentes en el contexto de cada región natural. 

A veces, cuando uno está solo, puede sentir que no tiene las capacidades para generar un cambio, pero si nos unimos por un objetivo en común, se pueden lograr cosas maravillosas. Es crucial que estemos juntos por la conservación de los humedales y turberas de nuestro Perú.


Bibliografía

RAMSAR. 1994. Convención Relativa a los Humedales de Importancia Internacional Especialmente como Hábitat de Aves Acuáticas. París, UNESCO. https://www.ramsar.org/sites/default/files/documents/library/current_convention_s.pdf 

MINAM (2010) Mapa de Humedales del Perú


Aponte, H. (2017). Diversidad beta en los humedales costeros de Lima, Perú: estimación con índices de presencia/ausencia y sus implicaciones para la conservación. The Biologist, 15(1), 9–14. https://doi.org/10.24039/rtb2017151134

Aponte, H., Pérez-Irigoyen, P., & Armesto, M. (2014). Notas sobre el uso y mercado de Schoenoplectus americanus “junco” en la costa central del Perú: Implicancias para su manejo y conservación. Científica, 11(3), 218–229.

Aponte, H., & Ramírez, D. (2011). Humedales de la costa central del Perú: estructura y amenazas de sus comunidades vegetales. Ecología Aplicada, 10(1), 2011. http://www.scielo.org.pe/pdf/ecol/v10n1/a04v10n1

Aponte, H., Ramírez, W., Lértora, G., Vargas, R., Gill, F., Carazas, N., & Liviac, R. (2015). Incendios en los Humedales de la Costa Central del Perú: Una amenaza frecuente. Científica, 12(1), 70–81.

Cooper, D. J., Wolf, E. C., Colson, C., Vering, W., Granda, A., & Meyer, M. (2010). Alpine peatlands of the Andes, Cajamarca, Peru. Arctic, Antarctic, and Alpine Research, 42(1), 19–33. https://doi.org/10.1657/1938-4246-42.1.19

Cooper, D. J., Kaczynski, K., Slayback, D., & Yager, K. (2015). Growth and Organic Carbon Production in Peatlands Dominated by Distichia muscoides, Bolivia, South America. Arctic, Antarctic, and Alpine Research, 47(3), 505–510. https://doi.org/10.1657/AAAR0014-060

Draper, F. C., Roucoux, K. H., & Lawson, I. T. (2014). The distribution and amount of carbon in the largest peatland complex in Amazonia. https://doi.org/10.1088/1748-9326/9/12/124017

Flores, D., Céspedes, L., & Martínez, A. (2013). Identificación de servicios ecosistémicos en el Santuario Nacional Los Manglares de Tumbes: Informe Técnico especial. In Repositorio Institucional – IGP. http://repositorio.igp.gob.pe/handle/IGP/477a

Freitas, L. (2012). Impacto del aprovechamiento Impacto del en la en la estructura, producción y valor de uso del del aguaje en la Amazonía peruana. Recursos Naturales y Ambiente, 67, 35–45. http://hdl.handle.net/11554/8145

Householder, E., Tobler, M., Valega, R., May, R. Von, Araujo, J., Zelski, S., Shearer, C., Jiménez, M., Wells, J., & Chambi, B. (2013). Impactos y amenazas en aguajales y cochas.

Maldonado, M. (2015). An introduction to the bofedales of the peruvian high andes. Mires and Peat, 15, 1–13.

Valencia, N. (2019). Efectos de la extracción de turba en la composición y estructura florística del bofedal de Milloc, Carampoma, Huarochirí, Lima. Universidad Nacional Agraria La Molina.
Hribljan, J. A., Suárez, E., Heckman, K. A., Lilleskov, E. A., & Chimner, R. A. (2016). Peatland carbon stocks and accumulation rates in the Ecuadorian páramo. Wetlands Ecology and Management, 24(2), 113–127. https://doi.org/10.1007/s11273-016-9482-2


*Imagen de portada: Walter Wust.

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